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Junín tiene motivos para celebrar. La zona de Pariahuanca fue reconocida por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) como la primera zona de agrobiodiversidad de la sierra central en el Perú, y destaca su importante diversidad genética, agrícola y cultural.

Así lo precisa la Resolución Ministerial N° 0356-2021-MIDAGRI, publicada anoche en la edición extraordinaria de la separata de Normas Legales del Diario Oficial El Peruano.

La zona de agrobiodiversidad Pariahuanca está ubicada en la provincia de Huancayo sobre los 2,800 hasta los 5,200 metros sobre nivel del mar. Tiene una extensión de 23,136,6 hectáreas y está conformada por las comunidades campesinas de Chaquicocha, Lampa, Lucma, Panti, Antarpa Chico, San Cristobal de Picpis, Paltarumi y San Balvín.

Diversidad genética

Se caracteriza por concentrar una importante diversidad genética de cereales y leguminosas con más de 64 variedades de frijol, 58 variedades de maíz, así como 79 especies de plantas medicinales. Además, posee cultivos nativos de papa, tuberosas andinas y frutales diversos.
Asimismo, presenta una diversidad cultural vigente evidenciada en las estructuras comunitarias “ayni” o la “minka” que permiten la gestión sostenible del territorio, así como otras prácticas y saberes relacionados a la conservación de la agrobiodiversidad como la rotación de cultivos y festividades relacionadas al calendario agrícola.
También destaca la presencia de parientes silvestres de diferentes cultivos, especialmente de oca con 7 especies, y de yuca mashua, papa y yacón con 1 especie cada una; y finalmente una dedicación importante a actividades agrarias, agrosilvopastoriles y otras compatibles con la conservación de la agrobiodiversidad dentro de las comunidades campesinas que integran la zona de agrobiodiversidad.

Plan maestro

La norma indica que el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) elaborará un plan maestro para impulsar estrategias para fortalecer y conservar la calidad de los cultivos andinos y sus parientes silvestres, el uso sostenible y la gestión local de la agrobiodiversidad en favor de los agricultores.
Estas acciones incluyen aspectos de zonificación, monitoreo de los parientes silvestres, así como establecer objetivos claros de conservación y manejo sostenible en cuanto a los componentes más importantes de la diversidad genética y cultural del área, dedicación del territorio a la conservación de la agrobiodiversidad y las prácticas y saberes tradicionales asociados.
Agrega que dicho plan se elaborará en consenso con las comunidades campesinas de Lucma, de Lampa, de San
Balvin, de Chaquicocha, de Panti, de Antarpa Chico, de San Cristóbal de Picpis y de Paltarumi.
Resalta, asimismo, que el INIA-Midagri otorga el reconocimiento de zonas de agrobiodiversidad con la finalidad de impulsar proyectos de innovación que permitan conservar la calidad de los cultivos nativos y fomentar el desarrollo de las comunidades nativas.

Zonas de agrobiodiversidad

Por último, el INIA recordó que hasta la fecha el Midagri ha reconocido como zonas de agrobiodiversidad a Andenes de Cuyocucuyo en Puno, Parque de la papa en Cusco, Ccollasuyo y Marcapata Ccollana también en Cusco. En todas estas zonas se concentran cultivos nativos de papa, quinua, olluco, Occa, Mashua, entre otros.
Las zonas de agrobiodiversidad son espacios geográficos determinados en virtud a su riqueza en agrobiodiversidad nativa, cultural y ecológica, en los cuales los pueblos indígenas, mediante sus tradiciones culturales y en confluencia con elementos biológicos, ambientales y socio económicos, desarrollan, gestionan y conservan los recursos genéticos de la agrobiodiversidad nativa en sus campos y en los ecosistemas contiguos.
Estos espacios están orientados a la conservación y uso sostenible de especies nativas cultivadas por parte de pueblos indígenas y no pueden destinarse para fines distintos a los de conservación de dichas especies y el mantenimiento de las culturas indígenas.